En el mundo de la cooperación al desarrollo, en los últimos años hemos llegado a la conclusión de que muchas actividades no producen efectos satisfactorios. Esto ocurría porque las organizaciones locales - que eran responsables de ejecutar los proyectos - no estaban en condiciones de hacerlo correctamente. Sus capacidades eran insuficientes.
Concluimos que hay que dar más importancia al papel que pueden desempeñar las organizaciones locales a la hora de proteger los intereses de su propia sociedad e influir en la política. Un floreciente sector de ONG en los países en desarrollo es un catalizador importante para un desarrollo sostenible.